Nadar en Palermo

Desde hace mucho tiempo, la costa del centro de la ciudad no es balnearia. Pero no hay que desilusionarse. El mar, en Palermo, existe ¡solo que a veces no se ve!

Desde hace mucho tiempo, la costa del centro de la ciudad no es balnearia. Pero no hay que desilusionarse. El mar, en Palermo, existe ¡solo que a veces no se ve! Esperando que se active un plan de mejoramiento de las playas del centro, anunciado desde hace muchos años, basta que nos alejemos un poco en coche o con medios públicos, encontraremos lugares verdaderamente envidiables.

Mondello

Se llega en 15 minutos en coche desde el centro (o con el bus 806 que pasa por la calle Libertà), es el lugar más conocido de Palermo, gracias a sus preciosas playas de arena finísima, a su mar con reflejos verde esmeralda y a la variada selección de pulpos y mariscos que ofrecen los locales en la plaza de Mondello.

En los meses de julio y agosto se llena de gente, y la mayor parte de la playa es ocupada con “capanne”, cabinas de madera destinadas a vestuario (pagando). Mejor visitar Mondello en temporada baja, paseando por su preciosa playa, a la cual miran las elegantísimas casas en estilo Liberty y el antiguo establecimiento balneario Charlestone, o nadar en el agua cristalina aún en los meses de octubre y noviembre.

Para quienes prefieren las costas rocosas, detrás de Mondello encontramos Capo Gallo y Barcarello. El área es una reserva marina y terrestre, por lo cual no se pueden perder los paseos a lo largo de los senderos y las inmersiones en los fondales ricos de flora y fauna.

 

Capo Gallo

Se encuentra a un centenar de metros detrás de la plaza de Mondello, siguiendo derecho por la calle principal hasta llegar al Hotel La Torre. Desde allí, continuar a pie un par de km en el interior de la reserva, al principio la calle está asfaltada (hasta el faro) y luego el sendero es de tierra y bordea la escollera. Atención, la reserva es un espacio público pero su calle de acceso es privada y a veces se paga una pequeña suma (un par de euros) para entrar.


 

Barcarello

Se va desde el pueblo costero de Sferracavallo (si están aquí no se pierdan el helado de sandía, de “stracciatella” o de guinda del bar La Delizia, calle Dammuso 57). El paseo en la reserva es de 2 km aproximadamente y llega hasta el ”Avamposto” con un pequeño bar rústico (abierto solo en verano) y una cómoda plataforma para tomar sol en un escenario único entre montañas y mar. Desde allí se goza de unas espectaculares puestas de sol donde éste cae detrás del islote de Isola delle Femmine. Existen múltiples escollos bastante planos y de fácil acceso donde podrán relajarse a tomar sol con total tranquilidad, aún en alta temporada.

Otra zona de escollos muy frecuentada por los palermitanos es la Addaura, zona del litoral entre Palermo y Mondello, con tantos accesos al mar directamente desde la costanera Cristoforo Colombo, entre ellos se señala “Acapulco”.

A su mar Palermo ha dedicado, hace muy poco tiempo, un EcoMuseo en tres diferentes sitios a lo largo de la costa palermitana.