Los mercados históricos de Palermo

La Vucciria, Il Capo, Ballarò

La Vucciria

En todas las guías de Palermo aparece que la Vucciria es el más importante mercado histórico de la ciudad, despistando de esta manera a muchos turistas curiosos que se quedan fascinados pero al mismo tiempo un poco desilusionados. En la Vucciria de Palermo, se decía en el pasado “i balati ra Vucciria 'un s'asciucanu mai” (el pavimento de la Vucciria no se seca nunca) porque corría demasiada agua para mantener el pescado fresco todo el día. En realidad del antiguo y grande mercado, solo quedan un par de fruteros, algunas pescaderías donde, si el mar lo permite, se consigue pescado fresquísimo, algunas tavernas con terrazas para comer on the road (señalamos algunas como "zia Pina" y "Enzo") y la Taverna Azzurra, frecuentada por gente local, ya que es un punto de referencia de muchos jóvenes que por la noche vienen de diferentes barrios de la ciudad, para beber a bajo costo el llamado “sangue siciliano” o el clásico “zibibbo”. Durante los fines de semana se puede cenar en la plaza Caracciolo en mesitas de plástico, una variada gama de manjares locales, entre ellos citamos las maravillosas “panelle”, “crocchè” o “raschiature”, pan con la “milza” (bazo de la vaca) de Rocky o los chinchulines de Tanino, pulpo hervido, pescado a la grilla, envueltos de pez espada. Si tienen suerte podrán asistir a la performance musical de Sandokan (personaje del barrio) que con un micrófono de juguete y su cimitarra, se exhibe en los locales de la zona. Siguiendo la calle que va desde la plaza Caracciolo hasta la plaza Garraffello se puede admirar la estatua del Genio de Palermo y la iglesia de Santa Eulalia, donde tiene sede el Instituto Cervantes. El mercado de la Vuccira ha sido fuente de inspiración del célebre cuadro “la Vucciria di Palermo” de Guttuso, conservado en Palacio Steri. En la plaza Garraffello, las fachadas de los edificios bombardeados durante la segunda guerra mundial, lugares abandonados y deshabitados, se han transformado en la musa al aire libre de las instalaciones y los diseños del artista austríaco Uwe y que hoy aparecen como un marco escenográfico de la plaza. Los fines de semana la plaza Garraffello se transforma en una discoteca al aire libre con dj emergentes.

 

 

Ballarò

El mercado de Ballarò es uno de los más antiguos y el más grande entre los mercados de la ciudad, con fruta y verdura fresca, quesos, carne, pescado, etc. Un paseo entre los puestos de este mercado puede ser una buena ocasión para explorar el pasado de la Isla. La calle se encuentra literalmente invadida por cajones de madera que contienen la mercadería que es publicitada mediante gritos “abbanniata”, un cántico para declamar la buena calidad y precio de los productos. Junto al barrio de Santa Chiara, Ballarò representa el ejemplo ciudadano de integración entre la dimensión local y la extranjera, sobre todo la del Africa negra. Por la noche, no solo los fines de semana, la plaza de Ballarò se llena de jóvenes que charlan bebiendo cerveza Forst. Desde 1948, la Forst es uno de los símbolos de Palermo, no obstante sea producida en las proximidades de Bolzano y en su etiqueta aparezca un monje que no tiene nada de mediterráneo. Una experiencia auténtica que sugerimos es una comida en el Bersagliere, una fonda local, frecuentada por muchos palermitanos, que ofrece óptimos platos de la cocina tradicional a precios populares. Aconsejamos:
“pasta all’anciova”, (anchoas)
“col tritato in bianco”, (carne)
“la pasta con le zucchine”, (calabacines)
“la parmigiana”, (berenjenas)
“lo spezzatino”,(carne)
“il bollito” (carne)...
El domingo por la mañana desde las primeras horas del alba, el barrio se transforma en un enorme mercado al abierto donde se venden objetos de todo tipo (sobre todo antiguos), televisores, cacerolas, tocadiscos, muebles, mesas, cuadros, calzados, ropa, películas, casetes musicales, divanes, sillas, vajilla, teléfonos, etc. Si se llega en las primeras horas, se pueden hacer verdaderos negocios en la compra de objetos muy bonitos y antiguos. La regla principal es la misma desde siempre...¡regatear el precio!

 

Il Capo

Está caracterizado por los colores y “le abbanniate” (los gritos) de los vendedores, es el mercado del pescado por excelencia, si bien uno puede encontrar de todo, como por ejemplo especies perfumadísimas. Existen espléndidas iglesias, entre ellas señalamos, la “Immacolata Concezione” caracterizada por espectaculares frescos, cuadros y mármoles policromados. En los puestos que venden pescado podemos encontrar tanto pescados nobles (atún, pez espada) como el más común (sardinas). Sugerimos siempre estar atentos para reconocer si el pescado es fresco o no (por ejemplo el ojo del pescado es un buen indicador como también las branquias, que deben ser de un color rojo vivo).
Entrando por la Puerta Carini, después de un centenar de metros, a la izquierda, un escaparate expone “panelle”, “crocchè” y berenjenas fritas, este local en su interior esconde también la posibilidad de un almuerzo con óptimos platos veloces y económicos que varían segun la disponibilidad de los productos de la estación.
Riquísimo es el pan negro de Piana degli Albanesi vendido por un ambulante en la calle principal.
La calle que conecta el mercado del Capo con el de la Vucciria es muy bonita y nos muestra partes de la ciudad escondida, atravesando esquinas, iglesias y edificios antiguos. La calle Sant’Agostino perpendicular a la calle Maqueda luego toma el nombre de calle Bandiera, aquí tiene lugar uno de los mercados permanentes de ropa a precios económicos, más grandes de la ciudad.